ESTUDIANTE EXPULSADA POR NEGARSE A LLEVAR CHIP RFID

Estudiantes se levantan en contra del chipeado forzado en Texas.

Su padre recordó el comentario de una señora que, después de conocer acerca de la controversia durante una reunión de la junta escolar reciente, lo resumió mejor diciéndole al consejo escolar: “Están creando prisioneros, no ciudadanos modelo”.

Los críticos dicen que el uso obligatorio de microchips rastreables crea  ”mejores prisioneros y no mejores estudiantes”
La  estudiante de segundo año en San Antonio, Texas, que se oponía al microchip identificador de estudiantes que rastrea cada movimiento ha inspirado a una corriente de 300 otros estudiantes en su distrito que ahora se niegan a usar los chips de identificación alegando motivos religiosos, de privacidad, seguridad y libertades civiles . Además, unas 700 personas han firmado peticiones oponeniéndose al programa de microchips.
Dimos a conocer la historia a principios de octubre. El 12 de noviembre, Andrea Hernández, y su padre se reunieron con el escritor de la noticia que se publicó en American Free Press para actualizar la información en su lucha contra la obligación para todos los 4200 estudiantes de la John Jay High School y Anson Jones Middle School de llevar collares con un microchip como identificación.
La mayoría de los estudiantes que se oponen a los ID de identificación están en la escuela secundaria, pero en Anson Jones, algunos padres “están sacando a sus hijos, porque ellos dijeron que no quieren ser parte de esto”.
La Northside Independent School District (NISD) comenzó su “Proyecto de Localizador de Estudiantes” en agosto.
Documentos escolares muestran un valor por adelantado de la implementación sólo a los dos edificios de US$ 552.350. La NISD quiere forzar eventualmente a todos los estudiantes,  100 mil en total  en los 112 edificios,  a llevar los chips.
Los chip RFID (identificadores de frecuencia remoto) , según la NISD, permitiría a los funcionarios de la escuela realizar un seguimiento de los estudiantes en el campus, monitorear su localización y confirmar su asistencia. Además, los Hernández creen que la NISD quieren implementar el uso obligatorio del chip para alcanzar los objetivos de asistencia necesarias para poder obtener más de de $ 2 millones en ayuda estatal de educación. El Sr. Hernández está a la espera de una respuesta por parte de los administradores de la escuela a una carta que les entregó el 19 de octubre en la que se negó a  la solución propuesta por el establecimiento de permitir a Andrea, su hija,  a  llevar discretamente un ID que no fuera un microchip a cambio que abiertamente apoyara el proyecto RFID .
El padre de la alumna protestó: ” Mi hija no va a usar el símbolo de su programa de manera que pueda tener una carita feliz”
Dijo que fue llamado por un administrador: “Ella no tendrá que usar el chip, pero no va a ser como los demás alumnos”, de ahí las objeciones de Steven respecto de la premisa básica del programa, no simplemente si su hija es chipeada.
“Sería una pérdida de tiempo a usar una insignia vacía (sin chip) porque yo no la usaría de todos modos”, agregó la estudiante, diciendo que se conforma con usar su tarjeta de identificación de estudiante que recibió antes de que el problema de los chips RFID surgiera.
Su padre recordó el comentario de una señora que, después de conocer acerca de la controversia durante una reunión de la junta escolar reciente, lo resumió mejor diciéndole al consejo escolar: “Están creando prisioneros, no ciudadanos modelo”.
El programa debía ser puesto para votación como una propuesta para ser votada, pero “lo quitaron de la boleta electoral y lo votaron entre ellos. . . . Y las insignias de la facultad son falsas-es decir sin chip “, dijo Hernández. Y los Opositores al RFID lo vemos como un doble estándar.
Con la ayuda de activistas de ‘We Are Change / San Antonio’ y ‘We Are Change / Texas Hill Country’, los Hernández recogieron las 700 firmas en los partidos de fútbol y en otros lugares durante las últimas semanas para mostrar a los funcionarios hay una amplia oposición por parte de los estudiantes de ser rastreados  como si se tratara de productos haciendo no diferencia entre una prisión de baja seguridadmediante el establecimiento de los componentes básicos del cautiverio, que se hace más evidente con la tecnología RFID.

“A eso han reducido a nuestros hijos a piezas de inventario”, dijo Hernández, cuyas objeciones al programa RFID se basan principalmente por motivos religiosos.

El Sr. Hernández acaba de conseguir la ayuda de Virginia Rutherford Institute. Esto ayudó a conseguir los servicios del staff de abogados de Austin attorney Jerri Lynn Ward— un hecho positivo luego de haber intentado sin éxito durante semanas encontrar a un abogado que quisiera escucharlo.
“Estamos en [guerra] para largo plazo. Queremos que el programa se detenga. En todo el Distrito, en todo el estado -no lo queremos ”

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