PREGUNTAS SIN RESPUESTAS

Algo no encaja en lo sucedido el pasado día 15 en la maratón de Boston. A las 14.49 horas (hora local) dos explosiones se produjeron en la linea de meta de la popular prueba deportiva que se celebraba en la capital de Massachusetts dejando 3 muertos y mas de 200 heridos.

Y es que son varias las cosas que no están del todo claras en la sucesión de acontecimientos en las horas y días posteriores a las explosiones. Permítanme los lectores que, aparte de mostrar los hechos, me tome la libertad de especular con algunas de las situaciones para dar a entender que hechos son los que no me resultan del todo convincentes.

En primer lugar, escasos minutos después de las detonaciones en la linea de meta de la maratón, se produce una tercera explosión y un posterior incendio, en la biblioteca-museo de JFK de la ciudad, que se encuentra situado a unos 5 kilómetros de distancia de la meta. Nadie parece dar importancia al suceso e, incluso, se llega a pensar que los acontecimientos no están relacionados entre si a pesar de producirse en pocos minutos posteriores a las primeras deflagraciones y encontrarse casi en linea recta de las mismas.

Posteriormente se hizo publico que solo se trataba de un incendio, aunque en el momento del suceso, la portavoz de la policía de Boston, Neva Coakley, confirmó que se trataba de “una explosión”. Además, este edificio no es una biblioteca al uso, en realidad es un museo dedicado a la figura de John F. Kennedy que, a pesar de ser un día festivo en Boston, tenía sus puertas abiertas al publico (abre casi todos los días del año de 9:00 a 17:00 horas). Sin embargo, si nos basamos en las primeras afirmaciones de los cuerpos de seguridad y la extraordinaria coincidencia temporal con los atentados, lo que había sucedido en el edificio fue una explosión que bien hubiese podido ser provocada por alguien. Alguien que tuvo que acceder al edificio sin ser grabado por las cámaras de seguridad, así como pasar desapercibido entre el personal del museo. ¿Un miembro de alguna fuerza de seguridad tal vez? En todo caso, lo sucedido en la biblioteca-museo aquella tarde tiene un velo de silencio alrededor y no han existido comunicados o informes oficiales que aclaren lo ocurrido de manera convincente. Es mas, no se ha vuelto a mencionar absolutamente nada de lo sucedido en dicho edificio.

Minutos después de las explosiones en la linea de meta, fuentes policiales consultadas tanto por la CNN como por un corresponsal del Boston Phoenix, habrían dado testimonio de la existencia de otros dos explosivos hallados por el cuerpo de bomberos que fueron desactivados sin causar heridos. Con posterioridad, el gobernador de Massachusetts, Deval Patrick, negó estas informaciones tachándolas de erróneas y desmintió la existencia de mas artefactos repartidos por Boston a pesar de que, está más que constatado, que hubo al menos una explosión controlada por la Unidad de Operaciones Especiales de la Policia de Boston en el 600 de Boylston Street. Este hecho, por si solo, debería ser suficiente para plantearse varias cuestiones relativas a la responsabilidad del atentado, pues este tercer explosivo, sin contar con la deflagración en el edificio JFK, nos lleva por definición, a que al menos, existía un tercer implicado en los atentados de Boston.

En las horas posteriores al atentado, corrió también otra información que no ha sido ni desmentida ni confirmada por las autoridades pero que yo, que en ese momento me encontraba siguiendo de cerca los acontecimientos por distintos medios televisivos, pude escuchar. Era la investigación de un extraño vehículo (una camioneta o una furgoneta) que habría intentando acceder, de manera clandestina, a la zona del maratón horas antes de las explosiones. Como en el caso de lo acontecido en la biblioteca, no se ha vuelto a saber sobre esta circunstancia ni se ha vuelto a hablar de ello.

Aproximadamente 12 horas después de las explosiones, Dan Lampariello, un joven estudiante que se encontraba a apenas 200 metros de la tragedia, entrega una fotografía a la policía en la que se puede ver a un hombre completamente vestido de negro en una azotea muy próxima al lugar de la segunda explosión. El FBI estudia la fotografía y, enseguida, el individuo es descartado como sospechoso. Resulta muy extraño que no se de importancia alguna a este personaje, situado muy cerca del atentado y en un lugar cuanto menos extraño. Además, en la fotografía es completamente imposible identificar a este hombre, por lo que, para descartarlo tan rápidamente como sospechoso, me hace pensar que la presencia de este individuo en aquella zona era conocida por las autoridades ¿Un policía secreto? ¿Algún miembro de la Guardia Nacional? No lo sabemos, pues no ha existido ninguna clase de comunicado sobre la identidad del individuo o si formaba parte o no del dispositivo de  seguridad desplegado con motivo de la prueba deportiva.

Pocos minutos después de las explosiones, la policía detiene a un joven saudí de 20 años que huía del lugar suponiendo que se trataba de un sospechoso. Según John Miller, corresponsal de CBS, un testigo había visto a una persona en actitud sospechosa que habría huido de la escena de los atentados segundos antes de las explosiones. La policía registra el domicilio del detenido y afirma que no se trata de ningún sospechoso. El joven es puesto en libertad y se le considera libre de estar involucrado, mientras que las fuentes policiales consultadas por la CBS aseguran tener en su posesión una grabación de seguridad donde se ve a un hombre cargando varias mochilas cerca de la linea de meta. Nadie ha vuelto a escuchar nada con respecto a esa cinta y el comportamiento o la identidad de la persona que aparecía en ella.

Se confirma que los artefactos explosivos eran de “fabricación casera”. Grandes ollas a presión de la marca Fagor llenas de clavos, trozos de metal y pólvora. El, o los implicados, las habrían camuflado en mochilas de color de negro y las habrían abandonado cerca de las vallas de seguridad próximas a donde los espectadores disfrutaban de la prueba deportiva.

Al mismo tiempo, la policía comienza a solicitar la ayuda ciudadana para que envié sus fotografías y vídeos de la zona con la intención de encontrar cualquier clase de pista. Pronto, comienzan a circular por la red las imágenes de un grupo de hombres pertrechados con enormes mochilas negras, cazadoras del mismo color y pantalones caqui. A pesar de encontrarse repartidos por las inmediaciones y portar auriculares en una de sus orejas, parece que esto no inquieta para nada al FBI que, como en el caso del hombre en el tejado, de inmediato los descartan como sospechosos. Según fuentes consultadas, estos personajes podrían pertenecer a losEquipos Civiles de Apoyo a la Guardia Nacional (CST) que estaban repartidos aquella tarde por toda la zona de meta de la maratón. Uno de aquellos individuos fue especialmente señalado por portar, en su gorra, el emblema de la compañía mercenaria profesional Craft (la calavera del superheroePunisher de Marvel) aunque es muy común que, como parte de su entrenamiento, algunos miembros del CST reciban instrucción de Craft. También pudo haber adquirido la gorra en la tienda que la compañía de mercenarios estadounidenses tiene a disposición de los visitantes a su pagina web.

o que sí es cierto es que pronto las imágenes se convirtieron en verdaderos fenómenos virales a través de la web y de muchos medios de comunicación. El FBI, o la Guardia Nacional, podrían haber aclarado esta “confusión” con suma facilidad en lugar de mantener el silencio y así alimentar las sospechas y la confusión de todos aquellos que seguían con interés los acontecimientos, así como los medios de comunicación que informaban de los mismos.

De todas formas, y al no existir ninguna clase de comunicado oficial, tampoco podemos llegar a afirmar, taxativamente, que ninguno de aquellos uniformados no perteneciese a Craft o que esta compañía no fuese contratada para “velar por la seguridad” del acontecimiento deportivo. ¿Se trataba también de un miembro del CST (o de Craft) el individuo que caminaba por el tejado? Puede ser, si nos fijamos en que parece llevar la misma ropa que sus compañeros. Pero de nuevo, como en los casos anteriores, mas preguntas sin respuesta, como si un enorme secretismo se ciñese en torno al atentado.

Un día después del suceso, Jeff Bauman, el joven a que le fueron amputadas las piernas como consecuencia de la explosión (y del cual hablaré mas adelante) se despierta en el Centro Medico de Boston y pide papel y lápiz. Se siente capacitado (a pesar de encontrarse fuertemente sedado) de identificar a la persona que había dejado el paquete explosivo a su lado. Según las fuentes consultadas se refiere al sospechoso como un hombre con chaqueta negra, gorra de béisbol y gafas de sol que le miró directamente antes de dejar la mochila caer a su lado. De nuevo, algo no cuadra en el testimonio de “Bauman”… Recordemos que, cuando Bauman se “despierta” en el hospital, siempre según las fuentes consultadas, acusa a aquel hombre de gorra y gafas de sol como el causante directo. A pesar de parecer encontrarse en shock en el momento de ser evacuado y de hallarse bajo los efectos de los sedantes, tan pronto como recobra algo de capacidad mental en el hospital, ya sabe con todo lujo de detalles y sin miedo a confundirse, que ha pasado y quien ha sido en causante. Además, el numero de personas que aquella tarde había en Boston portando gorra, gafas de sol y mochila era amplísimo (basta repasar algunas fotos que circulan por internet), sin embargo, y bajo las condiciones en las que Bauman se debía encontrar en ese momento, es capaz de señalar a Tamerlan sin ningún tipo de duda. No se… Algo en la declaración de Bauman no me encaja y me parece aun mas extraño que el FBI le de toda la credibilidad al testimonio de una victima sedada y recuperándose del shock que le haya podido producir el incidente.

A pesar de todo, ya habían encontrado a “sus” sospechosos. Menos de 48 horas mas tarde, ya se difundieron las imágenes de dos jóvenes hermanos grabados por una cámara de seguridad. Eran los principales y únicos sospechosos de la masacre. Se trata de dos jóvenes de origen checheno y residentes en EE.UU. Uno de ellos es Tamerlan Tsarnaev, de 26 años y el otro es su hermano,Dzhojar Tsarnaev de 19 y con pasaporte norteamericano. De inmediato se les considera armados y peligrosos, y se pide de nuevo la colaboración ciudadana para su detención.

Rick DesLauriers, portavoz del FBI, afirmó que en los vídeos con los que el FBI cuenta puede verse como uno de los sospechosos coloca la “mochila-bomba” en un restaurante, a pesar de no haberse hecho publicas ninguna de esas imágenes (¿O tal vez es la que analizaremos mas adelante?). En las imágenes difundidas solo se ve como los hermanos pasean, uno tras otro, con mochilas en la espalda y nada mas. Por cierto, con mochilas de color gris y blanco, mientras que las mochilas donde se guardaban los artefactos que hicieron explosión eran, supuestamente, de color negro.

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